
"Somos un reservorio cultural y productivo para un mundo en crisis"
Hoy me sorprendió la noticia del fallecimiento de Gregorio Klimovsky. Claro que su nombre no está en boca de todos ni tampoco creo que a él le interesara la popularidad.
Para quien no lo conoce, fue un matemático y pensador argentino, producto de la universidad pública, que se destacó en el campo de la epistemología o filosofía de la ciencia, hasta convertirse en el referente más importante de Latinoamérica en esta especialidad.
Había nacido en 1922. De chico quería ser astrónomo, pero luego sus pasos giraron hacia las matemáticas. Llegó a ser decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Sufrió las consecuencias de la Noche de los Bastones Largos, pero se quedó en el país. Junto con otro matemático, Jorge Bosch, introdujo en la Argentina la teoría de conjuntos.
Luego su interés se extendió a otros ámbitos. Le interesaba específicamente la ética y la metodología de la investigación científica. Sin embargo, fue tolerante con aquellas ciencias que no son rigurosamente metódicas, a diferencia de otros epistemólogos.
Fue miembro de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos e integró la CONADEP. Fue distinguido con el Premio Konex en dos oportunidades.
Nunca había publicado un libro, hasta que en 1994 aparece Las desventuras del pensamiento científico, que agotó edición tras edición hasta el presente.
Le gustaba la música, incluso la moderna. Fue, ante todo, un humanista.
—¿Existe algo que hoy por hoy quisiera estudiar e investigar?
—En realidad tengo varias vocaciones, y bastante fuertes. No recomiendo en general a la gente que atraviese este fenómeno, porque no disponemos de tanto tiempo para leer y si uno quiere hacer las cosas en serio tiene que estudiar mucho. Yo me he dedicado a Filosofía y Matemática, me he dedicado a Filosofía y Biología, me he ocupado de Epistemología de las Ciencias Sociales, me he ocupado de Psicoanálisis y me he ocupado de cuestiones de Politología y de Derechos Humanos. En realidad en algún sentido, respondiendo a su pregunta diría que lo mío, antes que nada, es la cuestión de los Derechos Humanos. Y todavía estoy vinculado con ese tema, como lo estuve en su momento con la CONADEP, con la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos -de la cual fui casi un fundador, no lo fui en forma estricta porque entré a los dos meses de creada- y todavía integro el Consejo de Presidencia. La cantidad de premios, distinciones y plaquetas que tengo en homenaje a esa actividad son un orgullo. Los puede ver ahí en el piano arriba -parece en realidad un aparador de un deportista (risas). Creo que lo fundamental, hoy por hoy para mí, es la cuestión de la solidaridad humana, aquello que uno puede hacer por los demás.